Si te han atropellado como peatón, lo primero es respirar y poner orden en el caos. Sabemos lo que se siente: dolor, susto, mil preguntas y ese miedo a que te “mareen” con la aseguradora. Por eso vamos a acompañarte paso a paso, con lenguaje claro y cero humo, para que sepas qué cobrar de forma realista y cómo probarlo desde el primer minuto. La clave es sencilla: método. Lo que hagas en las primeras horas y días marca la diferencia entre una indemnización justa y una oferta baja “para cerrar rápido”. Vamos a por ello.

 

Por qué las primeras 24–48 horas son decisivas

En caliente, el cuerpo engaña. Puedes creer que estás bien y, a las horas, aparecen dolor cervical, mareos, ansiedad o hematomas que no viste. A efectos de atropello con peatón, las primeras 48 horas son oro por dos motivos:

  1. Salud: un informe de urgencias temprano conecta las lesiones con el siniestro. Sin ese puente, la aseguradora cuestionará el nexo causal (“si era grave, ¿por qué no fuiste?”).

  2. Prueba: la escena se “borra” rápido. Testigos se dispersan, cámaras regraban, marcas de frenada desaparecen. Moverte con un mini guion evita perder evidencias que valen dinero.

Nuestra recomendación práctica: incluso si crees que “no hace falta”, ve a urgencias y pide que consten mecanismo del atropello, síntomas, exploración y tratamiento. Y guarda todo, hasta el ticket de la crema antiinflamatoria.

 

Escena del accidente: el ABC del peatón que piensa a futuro

No hace falta ser perito para recoger pruebas útiles. Sigue este ABC:

  • A de Avisar: llama al 112 si hay heridos o riesgos. Pide atestado si el conductor discute la versión o si la dinámica no es clarísima.

  • B de Buscar datos: matrícula, nombre, DNI y póliza del conductor; fotos del coche (golpe, parabrisas, capó), señales, semáforos, paso de cebra, marcas de frenada, estado de la calzada, iluminación. Haz un vídeo panorámico.

  • C de Contactos: pide teléfono a testigos. Si hay comercio cercano, pregunta por cámaras y solicita que conserven la grabación (muchas se borran en 7–15 días).

Pequeño truco: dicta una nota de voz contando la dinámica (hora, calle, sentido, dónde cruzabas). Ese “relato en caliente” te ahorra lagunas más adelante.

 

Atestado o parte amistoso: cuándo conviene cada uno

Si el conductor reconoce la culpa (por ejemplo, no te vio al cruzar en paso de cebra) y la escena es sencilla, un parte amistoso bien rellenado puede valer. Pero si hay dudas, versiones contradictorias, semáforos, patinete o bici implicados, alcohol, o lesiones apreciables, pide atestado policial. El atestado incorpora croquis, posiciones, posibles infracciones y, sobre todo, objetiva un momento que luego la memoria distorsiona. En un atropello con peatón, ese papel pesa mucho en la negociación.

 

Médico, médico y… médico: tu mejor documento económico

En un atropello, la historia clínica es el 70% de tu reclamación. ¿Por qué? Porque tu perjuicio personal (días de curación, baja laboral, secuelas) y muchos conceptos económicos dependen de lo que acredites médicamente:

  • Urgencias el día 0–1: deja constancia del mecanismo y síntomas.

  • Médico de familia o rehabilitador: pauta, derivaciones, sesiones. No interrumpas el tratamiento si duele; la “laguna terapéutica” la usan contra ti.

  • Salud mental: ansiedad, insomnio, estrés postraumático. Si lo sufres, dilo y trata. También indemniza.

Consejo de oro: pide informes evolutivos (inicio, mitad del proceso y alta) y guarda recetas, justificantes de fisioterapia y transportes. Cada papel es un euro que no te podrán discutir.

 

Qué puedes cobrar de verdad (y qué mira la aseguradora)

Vamos al meollo: qué cobrar. En términos prácticos, tu indemnización como peatón se compone de:

  1. Perjuicio personal básico: los días de curación, desde el siniestro hasta el alta médica (con trabajos o sin ellos). Se cuantifican según tablas oficiales.

  2. Perjuicio personal particular: cuando hay baja laboral, hospitalización, pérdida de autonomía temporal, cirugías o limitaciones relevantes.

  3. Secuelas: lo que queda tras el alta (dolor residual, limitación de movilidad, cicatrices, estrés postraumático). Se valora por puntos según intensidad y repercusión.

  4. Daño emergente: gastos acreditados (fármacos, rehabilitación no cubierta, taxis a consulta, ortesis, gafas rotas, móvil dañado en la caída).

  5. Lucro cesante: ingresos dejados de percibir (autónomos, comisiones, horas extras), con pruebas: nóminas comparativas, libros de registro, certificaciones.

  6. Ayudas de tercera persona y adecuaciones del hogar/vehículo si la lesión lo exige (en casos graves).

  7. Daño moral por pérdida de calidad de vida (temporal o definitiva) en lesiones significativas.

Importante: si te atropellan en un paso de cebra con preferencia, la responsabilidad suele estar clara y el foco pasa de “quién paga” a “cuánto corresponde”. Si cruzabas fuera de paso o en rojo, no te rindas: puede haber concurrencia de culpas (reparto de responsabilidad). La clave vuelve a ser la prueba (iluminación, velocidad del coche, frenada, visibilidad, testigos, cámaras).

 

Cómo demostrar quién tuvo la culpa (y cuándo se reparte)

Para cómo probarlo, piensa como si explicaras la escena a alguien que no estuvo:

  • Semáforos/pasos: foto del semáforo de peatones (si funcionaba), del paso de cebra y su visibilidad (coches estacionados tapando vista, contenedores).

  • Velocidad: daños en vehículo (abolladura capó, parabrisas), marcas de frenada, distancia de arrastre. Cuanto mayor el daño, mayor la energía del impacto.

  • Posiciones: dónde quedaste tú, dónde paró el coche. Croquis simple ayuda.

  • Testigos: nombre y móvil. Si no declaran luego, al menos podrán confirmar lo que vieron por escrito.

  • Cámaras: pide conservación inmediata (correo al comercio/ayuntamiento) y, si hace falta, que la policía oficie. Las imágenes son oro.

La aseguradora valorará todo: si ibas por paso de cebra, si el coche giraba sin ceder, si había distracción (móvil) por alguna de las partes, si llovía, si la iluminación era mala. No te adelantes a “la culpa fue mía”: aporta hechos y deja que la prueba hable.

 

El papel de las cámaras y cómo “no perder” ese vídeo

En 2025, casi cada esquina tiene una cámara. El problema es que se sobregraban pronto (7–30 días). Pasos prácticos:

  1. Identifica el comercio/portal con cámara.

  2. Envía email/burofax pidiendo preservación de las imágenes del día y hora del atropello.

  3. Informa a tu abogado para que gestione requerimientos formales y, si procede, lo pida la policía.

Aunque no tengas el vídeo en la mano, haber dejado rastro de tu solicitud te pone en mejor posición si luego hay discusión (“no preservaron pese a mi aviso”).

 

Atropello con patinete o bici: particularidades

La lógica es la misma: prueba y salud primero. Pero hay matices:

  • Patinete: atención al carril y a la prioridad. Si circulaba por acera o incumplía normas, pesa a tu favor.

  • Bici: mira señales, preferencia en rotondas y maniobras de giro de vehículos. Pide casco y estado de frenos si hay polémica de velocidad.

  • Seguro: a veces no hay póliza clara; se puede reclamar al Consorcio en ciertos supuestos, o al responsable civil directo. No asumas que “no hay quien pague”.

 

¿Qué pasa si el conductor huye o no tiene seguro?

No te resignes. Si hay fuga:

  • Denuncia inmediata.

  • Aporta cualquier dato (marca, color, parte de matrícula) y solicita cámaras.

  • Busca testigos o taxistas/VTC que pudieran tener dashcam.

Si no hay seguro o el coche es desconocido, entra el Consorcio de Compensación de Seguros. Los expedientes tardan más, pero salen adelante con buena prueba médica y de dinámica.

 

Cálculo práctico: aterrizando los números sin fórmulas opacas

No hace falta estudiar tablas para una primera estimación. Plantéate:

  • ¿Cuántos días de curación desde el atropello hasta el alta? (médico decide, no la aseguradora).

  • ¿Hubo baja laboral? ¿Cuánto dejaste de ingresar?

  • ¿Qué gastos sumaste (fármacos, taxis, fisio)?

  • ¿Quedó alguna secuelas (dolor residual, cicatriz, limitación)? ¿Te afecta para trabajar o disfrutar de ocio?

Con esas cuatro líneas, un profesional puede aproximar un rango. Ojo: la primera oferta de la aseguradora suele ir por debajo. Si te llega “rápido y generosa”, desconfía: quizá has infra-documentado secuelas o lucro. Mejor cerrar con el caso maduro que arrepentirte de haber aceptado antes de tiempo.

 

Cómo escribir la reclamación que abre puertas (y no las cierra)

Una buena reclamación extrajudicial es clara y corta:

  1. Cronología del atropello (lugar, hora, dinámica resumida).

  2. Prueba (testigos, fotos, atestado, solicitud de imágenes).

  3. Médico (urgencias, evolución, alta; adjunta informes en orden).

  4. Dinero (relación de gastos con tickets; nóminas o facturas para lucro cesante).

  5. Propuesta de cuantía por conceptos (no uno global).

Cierra pidiendo respuesta motivada en X días y dejando la puerta abierta a peritación conjunta. La seriedad de tu paquete documental “educa” a la contraria: sabe que no podrá tirar por lo bajo sin más.

 

Los errores que más dinero cuestan (y cómo evitarlos)

  • No ir a urgencias: el clásico. Solución: ve siempre y pide informe detallado.

  • Interrumpir rehabilitación: si paras sin alta, dirán que ya estabas bien. Sigue la pauta o justifica cualquier parón.

  • No guardar tickets: sin ticket, el gasto “no existe”. Fotografía y sube a una carpeta en la nube.

  • Hablar de más por teléfono con la aseguradora: todo por escrito o con tu abogado presente.

  • Aceptar “ya”: la impaciencia se paga. Espera al alta o a tener claro el alcance (o negocia una provisión y deja la puerta abierta).

 

Si eres autónomo o cobras variables: así se protege tu bolsillo

El lucro cesante bien armado es diferencia entre “algo simbólico” y una compensación justa:

  • Autónomos: compara facturación del periodo lesionado con periodos homólogos (año anterior). Si tienes contratos cancelados, aporta emails de clientes.

  • Variables/comisiones: certificados de objetivos, medias trimestrales, pantallazos de CRM si hace falta.

  • Profesiones físicas (reparto, hostelería): informes de limitación funcional de tu médico y explicación de cómo te afectó (horas, turnos no cubiertos).

Cuanto más concreto, mejor: días, horas, clientes perdidos.

 

¿Cuándo negociar y cuándo demandar?

Nuestra regla personal: negocia fuerte si la responsabilidad está clara y tu prueba médica es sólida. Demanda si niegan lo obvio, si te ofertan muy por debajo o si juegan a alargar sin sentido. Nada de lo que haces en las primeras semanas se pierde: toda esa prueba sirve igual en vía amistosa que en judicial. Lo esencial es no improvisar.

 

Salud mental, cicatrices y calidad de vida: lo que no se ve también cuenta

En un atropello con peatón, el daño moral no es “cuento”. Si tienes miedo a cruzar, insomnio, crisis de ansiedad o limitación para actividades que amabas (correr, bailar, cargar a tu peque), dilo y trátalo. Que conste. Es indemnizable. Lo mismo con cicatrices visibles: fotografía con fecha, pide valoración y, si procede, tratamiento (láser, cirugía menor). No “aguantes” por orgullo; reclamar es reparar.

 

Tú marcas el ritmo, no el atropello

Sabemos que un atropello te descoloca, pero también sabemos que puedes recuperar el control. Con un plan simple —médico, prueba, cronología y números— pasarás de víctima desbordada a persona que lidera su reclamación. Recuerda: qué cobrar depende de cómo probarlo, y eso está en tu mano desde hoy.

Si quieres que aterricemos tu caso en una reclamación blindada —con informes médicos ordenados, evidencia sólida y una negociación sin atajos—, cuenta con Abogados.cat. Trabajamos a diario con atropellos de peatones en Barcelona y nuestro foco es claro: que no dejes un euro encima de la mesa por falta de prueba o por prisas. ¿Lo revisamos juntos y te damos un plan de 7 días?